¿Por qué cometer errores es una habilidad clave para la innovación?

29/09/2010 en 6:42 am | Publicado en Innovación, Management | 2 comentarios
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Uno de los tópicos sobre innovación que consistentemente permite a las personas avanzar, es el valor del fracaso. Algunos dicen que hay que aceptar el fracaso cuando se está tratando de innovar. Esto tiene sentido, ya que parte del proceso de innovación es la experimentación controlada. Sin embargo, el propio concepto de “fracaso amable” tiende a llevar a las personas por el camino equivocado – y muchas otras personas afirman que es mejor tratar de aprender de los éxitos.  

Personalmente, apunto más hacia el bando que acepta el fracaso. Sin embargo, existen dos claves para conseguir ventajas de los fracasos. El primero es ser conscientes de que existe una taxonomía del fracaso -es mucho mejor fallar de forma rápida y barata- preferentemente al nivel de ideas o prototipos en lugar de al nivel de productos o sistemas completos.

La segunda clave es que se necesita aprender de las ideas que no funcionan. Stefan Lindegaard ha mantenido algunas interesantes discusiones el mes pasado en torno al concepto de “fallo inteligente”, que se basa en la idea de que se puede aprender sistemáticamente de las ideas que no funcionan.

A principios de esta semana, Jon Lebkowsky escribió un mensaje que trata este tema. Debería leerse el mensaje entero, pero a continuación se transcribe una de sus citas clave (que se toma de un post de Thanissaro Bhikkhu).

Hace varios años, un sociólogo estudió a los alumnos en un programa de neurocirugía para ver qué cualidades separaban a los que consiguieron éxito de los que fallaron. Encontró que, en última instancia, dos preguntas de sus entrevistas explicaban la diferencia fundamental. Si se les preguntase a los estudiantes, “¿Alguna vez has cometido errores? Si es así, ¿cuál es el peor error que has hecho?” Los que fallaron en el programa, inevitablemente responderían que rara vez cometen errores o bien culparían de sus errores a factores fuera de su control. Los que superaron en el programa no sólo admitirían muchos errores, sino que también proporcionarían información sobre lo que harían para no repetir esos errores en el futuro.”

 

Todo esto tiene mucho sentido. Si todas las ideas que intentamos, funcionan, no es una señal de brillantez, es una señal de que no estamos tratando un número de ideas suficiente. En esta circunstancia, no se está generando variedad cognitiva suficiente.

La innovación es un proceso evolutivo; trabajar bien depende de tener una gran variedad de ideas, un buen proceso de selección, y un método para permitir que las ideas se propaguen. Variedad, selección y reproducción -los tres pilares de la evolución.

Si todas nuestras ideas funcionan, no estamos introduciendo una suficiente variabilidad en el proceso.

Es por ello que el fracaso es importante. Es señal de un proceso de innovación saludable. No necesariamente se tiene que aceptar el fracaso, pero si se debe estar dispuesto a aprender de él.

Si se combina con el aprendizaje, cometer errores es una habilidad clave de la innovación.

Imagen obtenida de from http://flickr.com/fireflythegreat bajo una licencia Creative Commons.

El texto anterior ha sido libremente traducido de “Innovation Leadership Network”: Why Making Mistakes is a Key Innovation Skill; el texto original ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons, que permite esta publicación, a la que se le deben aplicar las mismas condiciones que la licencia original.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

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2 comentarios »

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  1. “Variedad, selección y reproducción”

    Error = ensayo = conocimiento. Y como dice Joseph Stiglitz: “El conocimiento es la parte MAS importante de la producción del conocimiento”.

    Tengo que poner al día mi inglés para no perderme tus referencias :)

  2. Estoy totalmente de acuerdo.

    Hice algún tiempo un curso en la MU contigo, y ahora trasteando te vuelvo a encontrar.
    De aquel curso en mayo del 2008, era la única de tus alumnos que había implantado Cadena Critica, no se si te acordaras…

    Ahora te cuento que cuando trabajaba en la gestión del lanzamiento de un nuevo producto, intentamos hacer también una “Gestión de proyectos fallidos”.
    Como estábamos seguros de lo valiosos que eran los caminos que desechábamos, se nos ocurrió darles el mismo tratamiento que a los proyectos que se iban a industrializar:
    * haciendo un estudio de viabilidad (o no viabilidad), de factibilidad, de costes…

    Mira que éramos ilusos.
    Por supuesto se quedo en una mera declaración de intenciones. Pero hubiera sido bonito analizar con el paso del tiempo por que no se tomaron ciertas decisiones.

    Me alegro de leerte!


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